Pedazos

02 Jun 2012

Volvió a acercarse a ella. Volvió a acariciarla, a cuidarla. Volvió a perforarle las costillas con las manos y a acunar su corazón para amoldarlo así a su ser. Y una vez acomodado ahí, cerró el puño derecho y lo arrancó de cuajo.

Ella lo miraba con los ojos abiertos, presa del pánico y del dolor insoportable en el pecho. Él, dándole la espalda, tomó dos pinzas con la mano izquierda, colgó del tendal el corazón de su amada, aún palpitante y desapareció. Ella, inmóvil, en pie, lo miraba sin poder recuperarlo. Sus manos intentaban tapar ese agujero infinito que en lugar de cerrarse se hacía cada vez más grande. De sus ojos apenas brotaban lágrimas y sus labios no pudieron pronunciar ni uno solo de los cientos de “¿por qué?” que le pasaron por la mente.

Semanas más tarde él volvió a por el corazón ya seco. Lo agarró por el medio con los dedos índice y pulgar de cada mano, y lo rasgó de arriba a abajo. Juntó las dos mitades y volvió a partirlo como aquel que hace pedazos el texto de una hoja que ya no sirve para nada. Ella tenía la mirada perdida al frente, ausente. Tan solo volvió al mundo cuando él se le acercó para devolverle el corazón hecho trizas y con un gesto le pidió que lo sostuviera. Ella descubrió el boquete aún sangrante de su pecho con la intención de recuperar alguno de los trozos.

Cuando creas que debes hacerlo cierra los ojos, sopla, y tendrás uno nuevo.

Y tras estas palabras él se dio media vuelta y se marchó.

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Recoveco

01 Jun 2012

Mis dedos se convierten en un ejército de espías cuando entran en contacto con el campo de batalla de tu cuerpo desnudo. Comienzan una inspección tranquila del terreno de tu espalda, peinándolo arriba y abajo repetidas veces. No hay mucho que mirar, pero así los dedos se van acostumbrando a tu tacto, su calor…

Los muslos solo presentan una trinchera posible bajo el pliegue que la nalga hace sobre ellos. Nada. Inspeccionada y no hay resistencia. Continuamos adelante, flanqueando los costados de tu silueta con ambas manos. Bajo las axilas, tampoco. No es sitio.

Ascienden mis dedos por tu nuca, buscando detrás de tu pelo, acariciando tras el espacio que queda entre las orejas y la cabeza. Un lugar ideal para el susurro, pero no para el reposo que uno necesita. Y es entonces, de bajada, al descender, que encuentro ese recoveco de tu cuerpo en el que mi barbilla encaja. Ese hueco entre el cuello y el hombro que el tiempo parece haber esculpido con mi silueta, porque no hay lugar en el mundo donde sea más profundo mi reposo. Como si fuera aquel rincón del sofá que ya tiene hecha mi forma. Como si fuera mi hogar.

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Abril

30 May 2012

Primavera y pétalos resbalando por tus labios
en forma de dedos, de comida,
de juegos de futuros amantes inconscientes.

 

Abril, ese mes de Sabina fumando Celtas Cortos,
de luna llena como nunca. Vigilante atenta.
De recuerdos propios y también ajenos.
Abril robado. Abril de ausencias.

 

Abril. Treinta días difíciles de explicar y fáciles de sentir.
De emociones que brotan sin contención desde el pecho
y que resbalan mejilla abajo.
De ramilletes de palabras deshojadas por el viento.

 

Abril. Ese mes lleno de colores que te sume en la tristeza
y que La Fuga sabe resumir tan bien.

 

Maldito abril.

 

¿Dónde vas metida en ese viejo abrigo gris?
Si nadie espera en la casa, ¿para qué llegar
Sin rumbo, aburrida, cansada de trabajar?

¿Dónde están los buenos amigos que nunca se iban a ir?
¿Los besos que por la noche te hacían volar?
¿Los labios que siempre decían sí?

Maldito abril, maldito abril, maldito abril.
Solo viene a recordarte que ya no eres feliz.

¿Dónde vas?
Cruzas, sin prisa, las calles de tu barrio gris.
El príncipe azul fue marrón y no quiso llamar:
Ahora, el espejo escupe toda la verdad.

¿Dónde están las noches sin pastillas para dormir?,
¿Las penas que solo eran penas para los demás?,
¿La colección de promesas por cumplir?

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@undragonsinalas