Me duele la vida
02 Oct 2010Tengo mi vida en las manos. Redonda, perfecta, ideal. Y entonces tomo un cuchillo bien afilado, como un bisturí, para hacer un cortecito minúsculo en esa la belleza inmaculada que porto. Veo la gota de sangre como asoma, crece y comienza a resbalar por la pared esférica, blanca y pulida.
Mi vida está viva. Duele. Y me aproximo para ahondar más en la herida y clavar el cuchillo algo más adentro. La coraza blanca comienza a tintarse de un rojo brillantemente vivo. Es hermoso como duele. Y no a mí, sino a ella. A mi vida. Porque si me lastimo yo no duele y necesito el dolor para saber si estoy vivo. Porque me importa más mi vida que yo mismo.
Y en ese momento prescindo del cuchillo. Necesito un hacha. O mejor un sable. Uno de hoja limpia y bien afilada para que no sea el golpe el que se incruste en mi pecho, sino el dolor creciente de ver a ella, a mi vida, partida por la mitad y sangrando a borbotones. Me siento vivo porque me duele la vida, y la amo tanto como el dolor que siento.
Hasta que mi vida muera de dolor, y en mi se apague la llama del sufrimiento. Y muera.