El intercambio
10 Sep 2011¿Qué me ofreces a cambio?
La miraba mientras ella le preparaba un burrito con carne y verduritas. Intentaba pensar en algo que ofrecerle pero le resultaba demasiado atractivo verla disponer los ingredientes poco a poco dentro de la torta de maíz. Admiraba el movimiento de esos dedos enrollando la mezcla y ofreciéndomela. Fue entonces cuando acerté a decir: “15 minutos de masaje en la espalda y una copa de vino”.
“Insuficiente”, me dijo. Y antes de que pudiera subir la oferta a media hora la conversación se desvió por otros cauces. Aún así, seguíamos cenando. Verla comer, devorar su burrito preparado con delicadeza me tenía absorto. La manera de llevárselo a la boca, de morderlo, la trayectoria lenta que describía esa gota, mezcla de aceite y guacamole, cayendo de sus labios y que se escurría mentón abajo…
Un rato más tarde comenzó a prepararme otro. Debía hacer una mejor oferta y cuando ya decidí doblar ese tiempo de masaje me retuve para pensar por qué estaba allí. ¿Por qué se sienta conmigo y cenamos juntos? ¿Por qué quiso abrir antes de cenar una botella de vino y beber una copa? ¿Por qué desea verme a pesar de todo el dolor que le he provocado?
Por una vez pensé que lo que pretendía era comenzar de nuevo. Algo muy muy complicado pero que debía hacerse, y por eso estaba allí. Así que… ¿por qué no volver a los inicio? Debía proponerle volver a llamar su atención y que se sintiera de nuevo a gusto conmigo. No lo dudé un segundo.
“Si me preparas otro burrito escribiré como mínimo un par de relatos al mes”
Su cara se iluminó. No podía rechazar esa oferta. Lo sabía. Sabía que una propuesta así no podía dejarla escapar. Era a por lo que venía. A por un nuevo comienzo y para desafiar a lo que podría ser.